"La mujer justa" obra mágica
que envuelve en sus páginas la historia de tres personajes que poco a poco nos
va a mostrar que por amor, deseo, ideales pasamos por la vida... vivimos poco a
poco en la búsqueda de alguien perfecto que llene a nuestras vidas, a nuestra
alma; pero olvidamos que la persona justa, la persona correcta nunca existe en
una dimensión exacta, encontramos a alguien con quien conformamos un ideal
sólido y llegamos a un estado de tranquilidad...sin embargo, un velo de
decepción aparece a medida que la vida se vuelve insoportable, la tranquilidad
se acaba cuando llega la duda, el desencuentro y el amargo sabor de descubrir
que los episodios de la vida no son sencillos de vivir y que los sentimientos
son una mezcla de todo, que puede llegar a porque los deseos se encuentran en
medio una delgada brecha: amor y odio.
"No creo que haya pasiones que se pase toda la vida reprimidas, ardiendo en el alma de una persona como un fuego subterráneo o el incendio de una mina... Puede que existan; pero estoy convencida de que semejantes llamas termina por la vida misma ¿No lo crees?" (Marika p. 119)
Con respecto a lo anterior, vale la pena preguntarnos si la vida misma puede borrar sentimientos tan arraigados en el alma.

Todos tenemos mundos construidos, con ideas o ideales propuestos. Algunas veces los olvidamos, pero el olvido pasa de lado y de nuevo recordamos. Están allí, allí donde los dejamos, donde siempre han existido y seguirán allí; tal vez ocultos por una fuerza exterior y extraña, pero silos desencadenamos vivirán...
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